Llego a la casa un nuevo inquilino, pero miren la reaccion del perro. Algo inesperado ocurrio.

Se llevaron a casa un pequeño gatito de medio kilo, y en la casa ya tenian un perro gigante de unos 40 kilos, entonces es normal que estuvieran un poco preocupados por la reaccion del perrito. Pero en este caso, los dos se cayeron super bien de inmediato, y han aprendido a jugar juntos y relacionarse entre ellos. El perro se llama Navarro y el gato se llama Iben. Los dos se han convertido en mejores amigos. ¡Qué espectáculo el que nos ofrecen!

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